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Todos sabemos que durante los últimos años los bancos han sufrido un varapalo tras otro de la justicia. Las cláusulas suelo abusivas o las hipotecas multidivisas son dos buenos ejemplos de esto. Pero el motivo por el que han perdido la mayoría de los juicios no es porque estos productos sean ilegales en sí mismos, sino porque se vendieron con una falta total de transparencia.

Las preferentes, el inicio del escándalo

La oleada de juicios contra los bancos comenzó con el escándalo de las preferentes. Directores de sucursales de barrio vendieron a sus clientes, muchos de ellos jubilados acostumbrados a comprar productos seguros al cien por cien como los bonos del tesoro, estos productos de alto riesgo.

No es que las preferentes fueran en sí mismas ilegales, el problema es que el banco las vendió como un producto seguro ocultando a los clientes el riesgo que entrañaban. Y lo hizo, además, a personas con un perfil de inversor que tenía muy poco que ver con los especuladores a los que podrían ir dirigidas estas acciones.

Estas personas llevaron a cabo una larga lucha que acabó en sonadas victorias. Para ello fue clave demostrar dos cosas: la falta de claridad de los bancos y que el cliente no tenía un perfil que hiciera pensar en que podía entender el riesgo del producto sin haber sido advertido.

A partir de aquí llegaron el resto de las denuncias por cláusulas suelo que ni siquiera se explicaban y que se añadían en las hipotecas de manera obligatoria o las famosas hipotecas multidivisas, que se vendieron a muchas personas que no tenían ningún conocimiento de divisas y de las oscilaciones de este peligroso mercado.

Los informes periciales, claves en estos procesos

Los informes de los peritos economistas han sido durante todo este tiempo y continúan siendo un apoyo muy importante en este tipo de demandas y una de las herramientas más útiles para el abogado. Este puede apoyarse en los informes de los expertos para demostrar que los folletos entregados por los bancos no eran claros e incluso podían llevar a muchos engaños.

Sobre todo, estos informes ayudan a crear el perfil que la persona tiene como inversor y a demostrar que no se trata de inversores acostumbrados a productos de este tipo que sí podrían comprender el riesgo que entrañan.

Otra de las funciones de estos informes es la determinar el daño económico que se ha producido al cliente del banco y, por tanto, la cuantía a reclamar. Esto puede no ser importante de cara a la sentencia de culpabilidad o no del banco, pero sí que es determinante en la rapidez con la que se cobrará la posible devolución de las cantidades cobradas indebidamente.

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