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Las asociaciones de consumidores han puesto en el punto de mira a las tarjetas revolving. Esas tarjetas de crédito que nos dan en todos los bancos y también a través de financieras, incluso en comercios y que, a entender de estas asociaciones, no cumplen con los criterios éticos mínimos establecidos.

¿Cómo funciona una tarjeta revolving?

Su funcionamiento es muy sencillo. Tienen un crédito determinado y el cliente puede usar ese crédito para comprar. Cuando hace una compra, el crédito usado se descuenta del disponible. Cada mes, al realizar un pago, la parte del recibo que corresponde al capital se vuelve a sumar al disponible de la tarjeta y puede ser usado de nuevo.

Este método es lo primero que atacan las asociaciones de consumidores, ya que en muchos casos el cliente recibe una información muy clara sobre el disponible de su tarjeta invitándolo a que lo use, pero no sobre la deuda que está acumulando.

¿Qué intereses tienen estas tarjetas?

Los intereses de estas tarjetas son muy altos, desde un 22% las más económicas hasta un 30% en los casos más sangrantes. Teniendo en cuenta los intereses que se cobran por un crédito de consumo, la diferencia es alarmante.

Las asociaciones de consumidores critican, primero, los intereses tan altos. Pero, también, que estos se oculten disfrazándolos sobre cifras de interés mensual que hacen que el cliente crea que está ante un producto más barato de lo que realmente es.

¿Por qué se ataca a las cuotas bajas?

La mayoría de estas tarjetas tienen una cuota inicial muy baja. Esto hace que el cliente se anime a comprar porque el dinero que tiene que pagar cada mes es muy poco. El problema es que algunas tarjetas permiten que la cuota que el cliente paga sea siempre igual de baja, hasta que llegue un momento que no cubra el total de los intereses, los cuales se acumulan a la deuda.

Las asociaciones atacan esto especialmente. De esta forma, el cliente, que pensaba que tenía un tope en la tarjeta del que no iba a pasar, se encuentra con que debe mucho más. Y, con frecuencia, es una información que desconoce.

Por ahora, seguimos a la espera de ver qué se decide finalmente con el tema de las tarjetas revolving, pero estas asociaciones recomiendan que todos los que tienen una deberían de revisar su funcionamiento para ver si realmente les interesa conservarla y estar atentos a las posibles reclamaciones que pudieran realizarse.

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